Según reseña Msnbc.com , hasta el momento solo se sabía que el uso de la visión era importante en la técnica de aterrizaje, pues cuando se acercan a un objetivo las abejas ajustan la velocidad de acuerdo a cuán grande este se va poniendo.
Los investigadores observaron, gracias a estas cámaras sofisticadas, cómo sin importar qué tan plana o irregular sea la superficie, las abejas disminuyen drásticamente su velocidad a 13 milímetros antes de aterrizar, quedando suspendidas en el aire. De ahí, suavemente posan sus patas traseras en la flor o el lugar escogido por el insecto.
En caso que la superficie es vertical, las antenas son las que se posan primero. “No esperábamos que las antenas desempeñaran un rol tan fundamental y le añade una nueva dimensión a la técnica de la abeja para lograr el aterrizaje perfecto”, dijo el profesor Mandyam Srinivasan.
Los investigadores señalan que esta técnica puede ayudar a los ingenieros a desarrollar una nueva generación de aviones automatizados


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